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sábado, 31 de diciembre de 2011

FELIZ AÑO!


POR EL MEJOR AÑO QUE HAYAMOS VIVIDO JAMÁS. UN 2012 EN EL QUE ABUNDE LA SALUD, LA DICHA Y LOS BUENOS MOMENTOS. EN EL QUE LOS ABRAZOS CREZCAN FRENTE A LOS INSULTOS, LA VIOLENCIA CAIGA EN DÉFICIT A FAVOR DE LAS SONRISAS.
POR UN AÑO EN EL QUE LA ESCASEZ DE PREOCUPACIONES NOS PERMITAN COMENZAR A MEJORAR EL MUNDO .

lunes, 19 de diciembre de 2011

prométeme

-Prométeme que nunca te irás- le había susurrado, tras acariciar su delicada mano de violinista, y entrelazar los dedos entre los suyos, repletos de música por descubrir y mujeres que desnudar, que sentir, que acariciar.
Caían gotas de agua demasiado imperceptibles para resultar molestas y la hierba, como consecuencia de estas, estaba ligeramente húmeda. Pero ellos yacían sobre ella, observando las estrellas; sus respiraciones, acompasadas, sus pensamientos, perdidos entre la inmensidad de la noche; sus sentimientos confusos. Borrachos de vino y promesas, contemplaban la belleza del mundo mientras el viento acariciaba sus cabellos, y los árboles, en una melodía dedicada solo a ellos.
Él le había sonreído cariñosamente, tras oír aquella súplica salpicada de desesperación. Era una sonrisa triste. De aquellas que solo se reflejan en quienes pisan sobre seguro y saben la verdad de todo. Era una mueca real, de las que hacían caer precipitadamente a todos los que habitaban entre nubes, rodeados de magia e ilusiones infantiles donde la felicidad es lo primero y poco importa la verdad. Ella, que conocía todas y cada una de sus sonrisas, se estremeció y cerró los ojos, intentando concentrarse en el viento, que golpeaba con más brío y sintiendose, por primera vez, entumecida por la lluvia y el frío invernal.
-Pequeña, sabes que no puedo prometerte nada- respondió muy suavemente, como si en vez de hablar estuviera caminando entre delicadas muñecas de porcelana y no quisiera romperlas- somos demasiado jóvenes.  No puedo prometerte aquello que no podré llegar a cumplir. Yo... simplemente no puedo hacerte creer que siempre me quedaré aquí, siempre, a tu lado. Soy... eres...somos...
-Somos muy diferentes- interrumpió ella.-y estamos destinados a no ser más que futuros recuerdos afilados que se clavan en el alma. Por eso no te pido que me quieras-él abrió la boca, buscando algo con lo que poder contestar, argumentar, huir. Pero ella esta vez no se lo permitió-...digo que no busco que me ames. No quiero que seas mío ni yo tampoco pretendo ser tuya. No somos nada de nadie, tú mismo siempre lo has dicho y yo siempre lo he afirmado. Lo único que quiero es que no me dejes nunca entre las tinieblas de este mundo infernal, porque tengo mucho miedo. Solo te pido, yo solo quiero...
Las lágrimas comenzaron a resbalar por sus mejillas y pronto las acompañó con sollozos cada vez más profundos. Siempre que estaba ebria, terminaba llorando. Pasaron unos minutos, hasta que no pudo controlar las lágrimas, hasta que no pudo silenciar los llantos. El la había abrazado, le había tranquilizado entre sus brazos, con silenciosas palabras. Y pronto se quedó dormida.
Pero despertó y no estaba allí. Y todo se encontraba tan oscuro... aún estaba caliente el lugar en donde el había pasado toda la noche acostado. Llovía más fuerte y de repente, no pudo soportar el frío.
Corrió y corrió hasta que no pudo más, luego cayó de rodillas y todo se volvió oscuro.
Despertó bajo sus sábanas, debido a sus propios gritos. Pronto vinieron a socorrerla, a calmarla con palabras que sonaban como fruta confitada.
Antes de volver a caer rendida en su lecho pensó en huir al fin del mundo. Sí, allí le encontraría. Se saludarían todas las mañanas y tal vez alguna noche volverían a contar estrellas. Y se reirían de las estupideces que inventaban sobre ellas cuando nada sabían, salvo que eran hermosas y brillaban tan fuertemente como sus ojos. Él tocaría el violín suavemente y ella escucharía su música. Aplaudiría y bailarían bajo la lluvia tatareando estúpidas canciones pegadizas...

martes, 13 de diciembre de 2011

desvaríos

El tabaco no deja de subir.
Los idiotas no paramos de fumar.
Ha dejado de llover, pero estamos empapados, no sé decir exactamente el por qué, y menos aún cuál es esa sustancia acuosa que me enfría los huesos.
Es una suerte que mi alma haya aprendido a nadar.
Maldito aire frío, me haces ser profundamente superficial. Recuerdas que tengo el pelo corto y te burlas de mí meciéndolo con fingido cariño, suavemente, en un compás que, curiosamente, siempre tiene ritmo.
Qué quieres, me gusta cambiar. Sé que hay niños muriéndose del hambre, pereciendo de tristeza y me preocupo de que mi cabello no me alcanza ni los hombros.
Estoy empapada, impregnada de esa cosa sin nombre porque, pese a haber sido descubierta hace muchos años, todos pretenden hacer que no existe.
Ojalá pudiera secarme con una toalla y salvar el mundo.

domingo, 11 de diciembre de 2011

Imagino que si los bebés hablasen, pedirían a gritos ser niños.
No es fácil averiguar que los niños buscan ser jóvenes.
Los jóvenes, a su vez, sueñan con ser adultos,
Los adultos anhelan ser jóvenes.
Los ancianos... los ancianos desean fervientemente ser niños.


La primera regla del ser humano es la de vivir en un constante inconformismo.
La segunda, es que, desgraciadamente, no hay más reglas para ser persona.

viernes, 9 de diciembre de 2011

Éramos jóvenes y creíamos que podíamos comernos el mundo.
Las hormonas que fluían dentro de nosotros, en un proceso semejante al de una bomba de relojería a punto de estallar, repetían continuamente a nuestras mentes "Rebélate, rebélate".
Lo más sencillo era dejarse llevar, y nosotros íbamos a contracorriente.
Pero pronto llegaba el arrepentimiento. Y nos despertábamos, desnudos, en una casa desconocida, con una persona que juraríamos no haber visto jamás y sin rastro de nuestras bonitas bragas.

un cambio de rumbo

Después de todo, el mundo parecía haber esbozado para ella, y  sólo para ella,  una pequeña sonrisa.
Llamadle contagio, ilusión o producto de la sorpresa que le causó aquel inusual cambio de rumbo, pero la joven Melancolía, por primera vez en mucho tiempo, descubrió que ella también sabía ser feliz

lunes, 5 de diciembre de 2011

adiós

No podía dormir. Tampoco debía hacerlo, se dijo. Era momento de desaparecer, pero no sin antes liberar aquello que oprimía su pecho buscando salir desesperadamente, pero que temía revelar a aquel cuyos besos no le estaban permitidos a su pobre alma incongruente.
A su lado, el roncaba suavemente. Incluso al respirar podía sentir el ritmo de su música. Sonrió, nostálgicamente. Iba a echar tanto de menos su perfume... el que aún seguía intensamente prendido sobre su cuerpo, desnudo y sudoroso; brillante y feliz.
-Te quiero-susurró de forma casi inaudible, mientras acariciaba su revoltoso cabello negro-Te quiero como nunca podré hacer con ningún otro- un suspiro.-Más de lo que pensé que podría alcanzar, demasiado por encima de lo que jamás me propuse, y desde luego, peligrosamente alejado de lo que me permití hacerlo, desde aquella primera vez que vislumbré tu sonrisa. ¿Te acuerdas? Éramos dos borrachos extraños en un lugar de mala muerte. Llovía, yo salí a fumarme, sin ganas, el último de mis cigarrillos, lo cual solo era una excusa para alejarme de la incómoda sensación de soledad de entre tanta compañía. Tú te apoyabas en la barandilla al lado de unas escaleras donde se encontraban media docena de mujeres de pelo sedoso y envidiables piernas, embutidas en vestidos que poco lugar dejaban a la imaginación y que suplicaban lujuria.
Recuerdo que quise odiarte. Pensé en bufar, otro liante de faldas, un donjuan cualquiera sediento de placer, de sexo nocturno y despedidas matutinas. En su lugar, surgió un suspiro. Algo tenía tu sonrisa que jamás pude vislumbrar en ningún otro rostro. Era como una luz cegadora en un mundo de tinieblas, al menos eso pensé. Me dolía el corazón solo con verte. Y si te odié, fue por lo mucho que sentí quererte, lo cual era absurdo. Yo nunca quería, y menos a alguien cuya voz nunca había escuchado, del que no sabía de su nombre. Y me odiaba a mí misma por eso. "Maldita idiota" pensé. Me di cuenta de que miraba a aquellas barbies de lujo con cierta envidia, deseando más que ninguna otra cosa ser como ellas. Una belleza sin cerebro, dos pechos y poca profundidad interior. Quería ser perfecta a la vista para que me mirases con el más furioso de los deseos, y no el desperdicio en el que me estaba convirtiendo:
Recuerdo que llevaba un vestido rojo que, de vislumbrar en un maniquí, sería precioso, pero que caía sin gracia, aumentando el contorno de mis caderas y disimulando la estrechez de mi cintura. Mi pelo, corto y de un color muy extraño(resultado de la mezcla de tantos tintes en busca de uno acorde con mi rostro) estaba electrificado debido a las pequeñas gotas de lluvia que se depositaban sobre mi cabeza. Mis medias me caían, y de poco ayudaba el escaso erotismo que poseía al subirlas continuamente y mis zapatos, aquello idiotas y negros zapatos de cordon, alejados de los tacones de infarto de las zorrillas de tus admiradoras, estaban más sucios de lo que cabía esperar en una señorita.
Sin embargo, me miraste. Y sonreíste, si cabe más fuerte, sin un mínimo rastro de sarcasmo; lo cual hizo acelerar a mi pobre corazón.
Poco después me saludaste y yo te respondí con lo único que se me ocurrió hacer en aquellos momentos: salí corriendo. Desgraciadamente, o por suerte, los cordones de mis zapatos se interpusieron en mi camino y caí de bruces. Las jodidas barbies rieron, tú no. Te alejaste de ellas sin despedirte y te acercaste hacia mí. Me sentía magullada de la caída, pero el contacto de tu piel contra la mía me hizo sentirme en el cielo. Me abrazaste fuertemente (te encantan los abrazos) y deseé morir con el contacto de tus brazos y la fragancia de tu perfume, de este suculento perfume, como el último recuerdo de mi vida terrenal, más parecido al contacto de un ángel.
Hablamos el resto de la noche, hasta que llegó la hora de marchar. Por suerte, ser una solitaria entre muchos tiene sus ventajas, pues nadie reparó en mí. Me dolió aquel largo adiós en el que compartimos el primer de nuestros besos, algo que jamás pensé que podría ser mejorado (me equivocaba. Esta noche puedo asegurar que estaba en un error. Que guapo estás bajo la tenue luz de la luna. Tu piel resplandece como una estrella) pero tu me prometiste que nos volverías a ver. Y así hicimos, cada sábado, cada viernes, siempre en horario nocturno.
Hasta hoy.
Es hora de despedirme y siento que lo mejor es que me vaya cuanto antes. No quiero ser un estorbo. ¿Qué soy  yo para tí sino una de tantas? tú para mí lo eres todo. No quiero estar cuando despiertes y busques una excusa válida para echarme de este cuarto. No me sentaré frente al teléfono esperando llamadas que, posiblemente, nunca efectúes. Me marcharé en silencio, y nunca me volverás a ver.
Buenas noches, te quiero. Nunca habrá ningún otro, no sentiré ninguna sonrisa, no oleré otras fragancias. Siempre estarás aquí-llevo la mano hacia su pecho, donde latía velozmente su corazón-y yo nunca volveré a tu vida.
Se vistió como pudo, y, con las medias y la chaqueta en la mano, se deslizó entre las sombras.
Caminó sin rumbo. Un pedazo de su alma quedaba en aquella cama, junto el brillo de sus ojos, en la que pasarían muchas más mujeres e infinitos orgasmos que a ella no correspondían. Él sería feliz, como nunca lo habrían sido juntos. Y ella, por eso, se encontraba en paz.
La calle estaba oscura y lloviznaba. Es una suerte, pensó, no tener a nadie. Así nunca debe dar explicaciones de hacia donde la llevaba su errante destino.

domingo, 4 de diciembre de 2011

socorro

Me siento una fugitiva en una caverna oscura y fría, como el filo de un cuchillo apretando la piel de mi cuello, cortando mi respiración, fuerte y asustada.
Me siento desnuda en aquel lugar inhóspito, a pesar de que me encuentro en mi habitación, normalmente cómoda y confortable, con la luz encendida, la calefacción posiblemente en un alto nivel y con una gruesa bata de flores, oscura y de guiño infantil.
Me encuentro perdida, sin fuerzas, como presa de una enfermedad paralizadora que lentamente me ha consumido y se acerca a su recta final. Los ojos me escuecen de las lágrimas, que no continuarán saliendo, porque se han percatado de que, lejos de ser una tortura, son un alivio a mi agobio inexplicable. A pesar de que prácticamente solo lloro de rabia, creo percibir que esta vez son de soledad. Una soledad inexistente, pues me encuentro rodeada de familia. 
Mi cuerpo es una prisión. Dentro se encuentra mi alma, la única parte verdadera de mi ser. Y hasta ella parece no haber llegado nadie, por eso no escuchan los alaridos que suelto, tan solo perceptibles en la noche, en mis sueños, reflejo de mi gran terror.
Nadie me comprende. Soy una desconocida para muchos, pero también para mí. Del subjetivismo en el que me encuentro no podré escapar jamás.
Mañana, aprovechando mis ahorros del mes, huiré a Barcelona. Una vez allí, recorreré cada rincón de aquella enorme ciudad, hasta llegar a aquel lugar que me espera, paciente, donde ocultarme del resto de la realidad en la que me veo sometida. Todo será mucho más fácil una vez que llegue, tal vez allí me encuentre realmente a mi misma. En el cementerio de los libros olvidados.

sábado, 3 de diciembre de 2011

El violinista sin tejado.

Eran horas de mañana. Llovía de una forma casi imperceptible en la vista, pero cruel en el tacto y en la piel; gotas de agua prácticamente invisibles que se abalanzaban sobre los escasos caminantes de aquella calle cubierta de claridad mas sin atisbo de luz por merced de los nubarrones, que parecían ensalzarse sobre nosotros con fin de prolongar la sensación de noctambulismo callejero.
En la esquina de aquella acera, continuaba el jovial músico que nos elogiaba con su violín, el cual habían tildado una vez de desgastado y pobre pero que a mí, tal vez demasiado ignorante, me parecía una espléndida delicia, haciendo sonar entre sus hábiles y acostumbrados dedos aquel canto eterno que despertaba en mí una muy extraña sensación, como de recobrar vida, cada vez que me aventuraba a pasear a su lado.
No podría decir qué era exactamente lo que tocaba, podría figurar que tal vez era siempre la misma canción, pero no podría afirmarlo con total certeza. Tampoco sería capaz de describir su aspecto, ni sus ropas, ni siquiera su voz, que afloraba con eterna alegría algunos términos de agradecimiento, cada vez que alguien decidía recompensarle con unas monedas. Lo único que sabía era que, en ese momento mismo, yo estaba dispuesta a ganar millones de euros tan solo para poder agradecerle lo que su música, que, sin llegar a escucharla nunca, leía con apetito voraz, hacía a mi vida misma.
Era pura magia, cada nota acompasada que su arco reflejaba en el roce con las cuerdas, era para mí un sentimiento; cada silencio, un tierno roce de labios, y cuando sentía el cresccendo, notaba una declaración de amor intensa entre dos, cualesquiera, que aceleraban el ritmo de mis latidos y aumentaban el sonido de mi respiración.
Si algún día decido llevarme un único recuerdo a mi tumba, estará acompañado de la muy tierna música de aquel hombre sin rostro ni nombre, qué más de escuchar, invitaba a ser leida con el alma.

martes, 15 de noviembre de 2011

noraro

Me preguntó si realmente hubo un tiempo en el que las personas extrañas eran, realmente, diferentes.
Me refiero, supongo que en cualquier otra circunstancia, tal vez en otro mundo, el hecho de que ser rara provocaría unas cuantas exclamaciones por parte de las demás personas, las cuales podrían caracterizarse como "normales".
Pero hoy día ser rara parece lo normal. Paradójico, no? todos nos consideramos diferentes, eso nos hace iguales.
Iguales y escondidos entre un montón de gente con los mismos pensamientos, destinados a no poder ser nada.

martes, 11 de octubre de 2011

Ni esto es un diario, ni yo soy Bridget Jones.

Y, en la vida real, por desgracia, no hay un "vivieron felices y comieron pájaros exquisitos" (Gracias de parte de todas las perdices cuya vida no ha corrido un ensangrentado final para gusto de unos cuantos nenazas de dibujos animados o maquillaje en los huevos).
Hoy quería admitir (que no lo haya hecho antes no fue por vergüenza ni por regodearme en mi solitario sufrimiento sin sentimientos -además, no tener sentimientos no es motivo de desgracia, depende de como se mire- sino porque nunca me había parado a pensar en esté mínimo detalle, el cual, vaya, cambia bastante mi filosofía de vida, pero en fin...) que estoy, asi como he estado desde hace más de un  par de años y posiblemente estaré (¡Dios, que se acabe pronto! ¡Que aparezca el dios del sexo en cualquier esquina dispuesto a acabar con todos mis pudores y bloqueos mentales, por favor!) profunda y perdidamente.... (dios, cómo cuesta enfrentarse a la verdad, admitir lo que una siente) enamorada.
Sí, a quien le importe lo más mínimo como para haber leído hasta aquí (lo cual considero un mérito: ¡hurra por tí!) tiene todo el derecho del mundo a sorprenderse. Bueno, o a fingir sorpresa. Al fin y al cabo, una persona tan sumamente romántica y asquerosamente melodramática no pudo haber pasado casi diecinueve años de su vida sin haber conocido a un hombre que le hubiera sacado más de un aullido de deseo. O bueno,el sonido o movimiento que en estos casos se realiza.
Quién me conoce más de un mínimo (¿quién que no lo hiciese iba a molestarse en leer esto? No, más bien ¿alguien leerá esto alguna vez? sería una sorpresa) sabe perfectamente de quien estoy hablando. Todo aquel que haya cruzado más de cuatro frases conmigo y no me pareciese un psicópata asesino con el que no te apetece sincerarte abiertamente, conoce su nombre. Su nombre y su estatura. Y...y su pelo, y su piel, y el tamaño de sus manos, la anchura de su espalda, la forma de su sonrisa, cómo adorna su imponente nariz todo su rostro....
Y soy una persona fiel. Es una pena, siempre quise no serlo. No sé... tener a alguien y ser una zorrilla con otros debe dar una gran sensación de poder (futuros novios, no hagais caso de estos comentarios, es para darle dramatismo al asunto. Y a vosotros nuuuunca os pondría los cuernos. Porque os quiero, ¿recordais? deberíais dejar de leer esto.) pero claro, está el asunto de que, para ser una rastrera infiel de categoría has de ser guapa y usar más talla que una noventa y cinco de pecho. Y vaya, algunas no cumplimos esas expectativas.
Lo que decía es que lo quiero. Y no puedo querer a ningún otro, me resulta imposible. He conocido, por casualidad (y vaya casualidad, fue gracioso) al jodido amor platónico de mi vida, y no creo que exista otro hombre en la faz de la tierra que le llegue ni a sus jodidos pies (¡Hombres perfectos para mí, os reto!).
Nah, miento, miento. Hace no mucho conocí a uno con el que tenía un aire. Pero era demasiado bajo. Y su espalda, su espalda era la mitad. Y su nariz era demasiado bonita como para ser graciosa. Aunque es cierto que compartía con mi amado, llamámosle...Mr. Big (haciéndole un guiño amistoso a Carrie y sin pretender quitarle ningún tipo de derecho) el hecho del platonismo que me hacía sentir.
Es odioso no ser perfecta. Y haberme cortado el pelo no ha sido la mejor de mis ideas. Y el haberle conocido... Aghhh, si nunca hubiese aparecido aquel puto hombre en mi mierda de vida podría andar revoloteando de uno a otro, casi siempre platónicamente, sí, pero coño, esque ahora no hay manera.
Quiero decir, eso es lo que tiene el amor, ¿no?
No siempre es correspondido.
También es incondicional y ciego.
Y yo, yo soy gilipollas.
Una gilipollas integral.
Debería callarme ¿Sería de mala educación no despedirse?
bah, qué más da.
Adiós y, por cierto, posible lector con un ánimo incansable que se ha atrevido a leer todo entero y no ha tenido el más mínimo rastro de arcadas, gracias por tu comprensión. O lo que coño pueda decir en estos momentos.
Agh, ya me callo.
Quiero decir, ya dejo de escribir, porque hablar no estoy hablando y...
bueno, adiós.

miércoles, 5 de octubre de 2011

Sex and the city...

...Aunque con escasez de sexo. Y lejos de nueva York, en otra ciudad cerca de aquello conocido como "el fin del mundo"

Que los hombres dan amor a cambio de sexo y las mujeres dan sexo a cambio de amor, es un hecho lo suficientemente verídico (salvo en algunos casos, pero toda su regla debe poseer alguna que otra excepción) como para caer en la conclusión que no necesitamos ser mujeres ya maduras e invadidas por el glamour de la alta élite estadounidense, para saber que, si hay una ley en la que gira el tormentoso bucle de lo que llamamos "relaciones", es la nombrada hace unas pocas líneas, sin ninguna duda.
Mi único parecido con Carrie no es más que el de compartir nombre con la actriz que le da vida (sin nada de Jessica, y con un apellido mucho más nacional, por supuesto) y mi supuesta pasión por la escritura en cuanto a temas románticos, sexuales y depresivos por los que todo hombre y mujer ha pasado, pasará o está experimentando justo en el momento mismo en el que yo he comenzado a escribir, desde el escritorio de una humilde habitación del edificio perteneciente a mis padres.
Por lo demás, yo no soy para nada, el perfil de ninguna de aquellas mujeres admirables y, asunto importante, sexualmente activas. Más bien soy una joven inexperta sin la edad suficiente como para considerarse una solterona, pero que, desde hace ya mucho tiempo, ha asimilado que su vida no estará repleta de hijos, un marido de ensueño y todo tipo de espacios eróticos a su disposición.
Estoy,además, en una de esas épocas las cuales las solteras consideran como insoportables: todas mis amigas están experimentando el poder de su primer amor intenso de forma que, con poco más de dieciocho años, se asemejan a petulantes parejas de casados en los que todavía pervive la llama de la pasión. A mí, en cambio, la suerte no me ha dado un compañero en el que volcar todas mis fantasías, más bien me ocupo de escuchar los escasos momentos de furia "matrimonial" entre mis compañeras y sus cónyujes o la satisfacción del más fantástico orgasmo que han tenido, el cual cada noche mejora notablemente, lo cual es bastante desgarrador, dado que también he asumido a la perfección que yo nunca, a no ser que encuentre un dios del sexo lo suficientemente sobresaliente como para ahuyentar todo pensamiento que se anteponga a mis actos pasionales, lograré alcanzar el éxtasis tan deseado por la humanidad en completo.
Sí, no es fácil vivir sabiendo que posees una nula capacidad en cuanto al sexo y las causas y consecuencias que este conlleva, una vez que has caído en la cuenta de que, es, no otra cosa, sino esta, el centro sobre el que gira la supervivencia humana. Un instinto animal superior a nuestra propia superioridad respecto al resto de seres vivos (no de las plantas. Hasta donde yo se, los vegetales no mantienen relaciones sexuales, pero eso, lejos de ser un allivio a la impotencia que yo misma me he creado, me produce más pánico todavía ¿seré vegetal el resto de mi vida? ¿me saldrán raices y frutos que los pájaros picotearán sin compasión? y no, no estoy usando ninguna metáfora en cuanto a frutos y pájaros y... mierda. No, no hay que buscarle el lado guarrillo a todo lo que una dice).

Creo que como vuelva a escuchar "El sexo con nosequién es fabuloso. Me pasaría el día follando, joder, es la puta ostia" quemaré viva a mi interlocutora, en serio. Aunque eso estaría mal: sexualmente inactiva e incapacitada, además de presa en una cárcel maloliente para el resto de mi patética vida" de ninguna manera. Además, debería alegrarme de que todo ser que me rodee comparta una vida feliz junto a su tortolito. Pero es difícil, es difícil saber lo feliz que a todos les hace un compañero y descubrir que no hay manera, no hay ninguno para mí. Putos hombres, si no están pillados, son gays, y sino, les gustan rubias y con unas tetas descomunales en proporción a su cuerpo.
Dicen que si me pongo en serio, que si me arreglo y me visto como es recomendable para una jovencita desesperada a mi edad, más hombres se acercarán a mí. Que podré elegir entre un sinfín de cachondos deseosos de sacar a pasear a su amiguito una sola noche y de los que, además, no tendré que aprender ni el nombre. ¡Pero por dios! yo no quiero eso y ni siquiera se acercan hasta el punto de poder rechazar a nadie. Todo es muy embarazoso.
¿Cómo sería mi hombre ideal? desde luego, que me resultara guapo sería un puntazo. Cuesta mucho querer a alguien que no te agrada físicamente. No hablo de que sea un adonis ni Brad Pitt, el cual no me gusta tampoco demasiado, sino que entre dentro de lo que una misma pueda considerar atractivo. Y que sea inteligente, de aquellos que hace mucho tiempo se han sacado la ESO. No quiero ser prejuiciosa,pero tal y como está el mundo y con mi suerte, creo que mis únicos ligues no habrían sido capaces ni de cursar la primaria.
Chicos guapos, inteligentes (¿es mucho pedirlos con carrera?) sarcásticos... mmm el sarcasmo es extremadamente sexy ¿no creeis? si, desde luego, es obligatorio que sean así, sarcásticos. O sino, todo lo contrario, muy buenos, inocentes y complacientes.
Y que tengan sentido del humor, siempre mejor si ese sentido es irónico. Los ojos grandes, o medianos; una altura aconsejable (que sean más altos que yo, pero no demasiado. Nononono. Aún me acuerdo de un medioligue que tuve y las contracturas de cuello que me ocasionaba el más mínimo beso. ¡Ay!).... Oh, mierda. Un hombre cualquiera qué más da. No soy partidaria del amor, desde luego, pero cuando todas tus amigas tienen a quien le susurra un "buenos días" al levantarse y ven una infinita belleza en su rostro manchado de maquillaje del día anterior y sus indomables pelos de por la mañana, el gusanito de la envidia hace presencia dentro de tí pidiéndote uno igual. Y como no está bien robar los novios a las amigas (nunca he pensado en hacerlo. Son perfectos para ellas, desde luego, pero para nada mi tipo; además, no es de buena persona arrebatarlos, aunque no tendría tampoco ninguna posibilidad de hacerlo) deberé buscar uno a mi misma. Sí, lo voy a hacer. Voy a tener a mi hombre, de una semana, dos meses o para el resto de mi vida ¡eso qué más da!
Así que, seres humanos masculinos que cumplan estas características y estén cansados de ir de flor en flor, dejad a un lado a mis amigas (que por muy buenas que estén, están pìlladas) y fijaos en mí que, aunque no lo creáis, también soy una mujer. Y apareced en mi vida de una jodida vez.
Aquí os dejo mis datos:
(¿de verdad alguien pensaba que lo iba a hacer? ¿Qué iba a poner mi número de teléfono, Dni y código de la tarjeta de crédito en medio de un blog sin sentido alguno? Más bien, ni siquiera con sentido lo llegaría a hacer. Así que os lo imaginais u os buscais la vida).
Se despide,
Una soltera sin arreglo y enamorada del amor de los libros, excesivamente bueno como para existir en la vida real
XXXXXXX

viernes, 12 de agosto de 2011

solo eso

No temo a la soledad. Podría incluso afirmar que me gusta su presencia. Pero tampoco estoy dispuesta a dejar que sea ella quien se apoderé de mi vida y pensamientos. Por eso, muchas veces, procuro evitarla.
Me junto entre la gente que cree conocerme y nada sabe de quién realmente soy, porque yo también lo desconozco, y finjo reirme, aunque la sensación de felicidad extrema que debería acompañar a mis carcajadas hace tiempo que ha desaparecido de mi alma, y me entrego a ellos de forma intensa y poco recomendada. Por ese mismo motivo, necesito que ellos se sientan, a su vez, también adictos a mi. Que entrelacen sus manos con las mías y susurren que nunca me dejarán marchar de su lado. Sólo así podré estar tranquila y la soledad volverá a ser nada más que una amiga a quien acudir cuando la necesito y no porque no encuentro otra alternativa.

viernes, 8 de julio de 2011

un día más

Estamos en Julio. Hace poco llovía y ahora el aire parece pretender arrastrarnos con el hacia el cielo.
Me acabo de tomar un helado de tarta de queso. Estaba rico, pero yo le pondría más galletas, le dan su suntancia, su puntillo.
Tengo en mi mesa mis apuntes de historia. Odio esa asignatura, no debería ni de existir para un estudiante de mi carrera, pienso, aún sabiendo que realmente es importante que nos centremos en ella. Aún así, estaría mucho mejor si no fuera tan terriblemente aburrida.
Supongo que no faltará mucho para que olvide este momento. He terminado de comer, he dejado dos platos , un vaso y cubiertos en el lavaplatos, lo que para mí supone un esfuerzo sobrehumano, y ahora me dispongo en mi silla en una postura fatal para el buen funcionamiento de mi espalda, pensando que tal vez debería comenzar a escribir algo serio, pero no se lo qué.
¿Sabéis en lo que estoy pensando ahora? Me gustaría formar parte de un equipo de superhéroes, como los de Xmen. Siempre he querido tener poderes. Sobre todo, controlar el fuego. Sería impresionante.

jueves, 7 de julio de 2011

El amour

Ay, el amor. ¿Es bonito verdad? Muchos dicen que es el centro de nuestra vida. Tal vez lo sea, visto que todo entretenimiento, sean en forma de películas, libros o relatos de algún amigo afortunado, parecen estar impregnados de esta sustancia casi adictiva.
En cuanto a la pregunta de qué es exactamente el amor, me quedo sin palabras que puedan albergar definición alguna. Soy extremadamente inexperta en estos temas de sentimientos, ilusiones, o qué se yo. Para tranquilizar mis sed de sensaciones románticas, suelo responder a mis inquietudes que no es más que una mezcla de cariño y sexo. Siempre puede existir el sexo sin amor, basándose solo en el placer físico, incluso el sexo sin deseo, como rutina. Pero supongo que cuando tienes sexo te encariñas con la persona que te ofrece su cuerpo desnudo, digo yo. Tampoco soy experta en esto, desgraciadamente soy extremadamente inexperta en muchas cosas, pero sé divagar, lo que me hace llegar a la conclusión de que estoy equivocada. El amor no es solo sexo y cariño, es algo más pero ¿Qué?
Siempre he sido muy fantasiosa. De verdad he creído, y con vergüenza admito que lo sigo haciendo, en que la sensación tan aclamada de mariposas en el estómago es imprescindible a la hora de amar. No, mejor dicho, a la de enamorarse, porque, dada mi obsesión en la comprensión de este tema, he descubierto que amar y enamorarse son cosas totalmente distintas. Ya tenía un lío montado en mi cabecita soñadora y esto solo me lo ha complicado más. Porque si enamorarse es sentir todas aquellas sensaciones que ilustran en los libros, aquellas que la mayoría de las personas creemos o creíamos que eran síntomas de amor y las cuales yo las veo como algo completamente imposible... ¿Qué coño es entonces el amor? Aparte de la continuación del enamoramiento, me refiero. Sí, no son pocas las personas que se enamoran. Yo, por ejemplo, he creído hacerlo más de una vez, pero no muchas consiguen llegar hasta lo que se denomina amor, que es lo que buscamos. Una vez que se acaban las sensaciones las relaciones suelen ir a pique. ¿Es entonces este sentimiento aclamado tan importante, necesario y hermoso como lo pintan? desde luego, te hace pensar.
Enamorarse, amar, desear, querer, abandonarse en otro, dar y compartir... Qué lejano parece todo aquello de mi vida. Es una pena. Además, no entiendo porqué se me presenta como una ecuación con muy difícil solución, si soy una románticona. Las románticas   de nacimiento deberíamos tener permitido enamorarnos, por lo menos, una vez en la vida. A la mía aún le falta mucho, pero no albergo demasiadas esperanzas la verdad. Porque para poder querer y todas esas cursiladas hay que saber quererse ¿no? saber quién es uno mismo para poder dar una gran parte de sí hacia otra persona. ¿Y las que no lo sabemos? otro inconveniente.
También está el de poder elegir. Que si te gustan hombres, o mujeres, rubios o morenos, altos, delgados o fuertes... pero tampoco es así ¿cierto? Yo he encontrado a más de una persona que me gustaría haber amado, o al menos, enamorarme, aunque fuera un mínimo. Pero no hay manera.... aún  encima tenemos que atenernos a lo que nos toque. Y pueden tocarnos personas realmente hirientes, malvadas y manipuladoras. ¡Pero qué más da, si es el amor, es un bello sentimiento y nosotros, irónicamente, bailamos a su son! Todo sería mucho más fácil si nos limitásemos al sexo. Nada de hacer el amor ni esas tonterías. Que nos enseñaran a reproducirnos, no lo digo por vicio, sino porque, en teoría, o así me han enseñado, la reproducción es la meta  por la que queremos. O mejor, estaría bien tener un propio libro de instrucciones que nos permitiese querer, dependiendo de nuestra forma de ser y todas esas cosas. Nacer con él, sería perfecto. Desde luego, habría menos guerras, más tranquilidad y sosiego y todo sería, seguramente más verde y más feliz, porque, quien tiene amor parece también poseer la felicidad.
El amor esta sobrevalorado, creo a veces. No existe, es una ilusión. Y nosotros, unos ilusos, hasta tal punto , que a veces hasta lo creemos.
Si no es cierto, traerme a mi hombre, mi media naranja, mi principe azul, mi yang, el héroe de mis sueños... Traédmelo y cambiaré de opinión. Pero no existe, ni existe ni hay en mí nada que sea capaz de quererlo o anhelarlo.
Citando a Alba (bendita escuela de teatro), de una forma apropiada a nuestro tema: "Querido amor, se existes, fai algo. E se non, deixa de dar a lata"
Paz, hermanos.

domingo, 19 de junio de 2011

Divagaciones

-Supongo que todos sentimos, en algún momento, que podremos ser alguien de verdad importante en la vida.  Al menos, en la nuestra. Desconozco si hay alguien conforme con la mediocridad que le brinda la suerte. Si existen personas así, envidio su forma de conformarse con los hechos. Pero tampoco me gustaría ser así. Quiero decir, si uno mismo no busca prosperar y encontrar al menos algo parecido a lo que tiene planeado ser...no encontrrá emociones en su vida. Ni nada por o que luchar. Yo sí, busco ser alguien. Creo que es algo que se ha metido en mi cabeza desde que tengo uso de conciencia. Tal vez incluso desde que nací, pero es imposible recordar que rondaba por nuestra cabeza en aquellos momentos, nadie lo sabe. 
Debería dejar a un lado mi imaginación, es fantástico inventarse un alter ego que lleve la vida que siempre has querido. Pero la verdad es, que en el mundo real, vaya, las cosas nunca suceden como uno las piensa. Pueden salir bien, claro, pero nunca de la misma forma. Incluso a la hora de escribir. Tienes algo metido en la cabeza que pretendes que sea tal y como tú te lo imaginas. Entonces empiezas a desarrollarlo con un lápiz y un papel, o frente a una pantalla del ordenador. Y cuando terminas, si no te das por vencido antes (lo cual es bastante probable. Yo nunca llego al final en nada, siempre me rindo), te das cuenta de que tu trabajo no corresponde a lo que habías planeado. Sí, seguro que de alguna forma contendrá todo aquello que antes habías pensado crear, pero sigue sin ser lo mismo. Así es, ni siquiera nosotros podemos realizar nuestros propios actos tal y como queremos hacerlo. Por eso la imaginación a veces, puede causarte malas pasadas. Sin embargo a mi me encanta. Ya que estoy condenada a vagar encerrada en el mismo cuerpo y mente lo que me queda de vida (al menos por ahora, quién sabe si lograrán descubrir la forma de ir pasando tu "alma" o tu situación de pertenecer a distintas personalidades al gusto de cada uno en un futuro. Pero aún hay mucho que descubrir antes que eso) me gusta jugar a que puedo ser tal y como me apetezca, aunque no me parezca ni un poquito a la persona que imagino que soy. Cuando me encuentro tan desesperada como para analizar la verdad suelo imaginar: "¿Y qué haría exactamente yo si en vez de ser yo fuera alguien con sangre fría y amor a la ciencia?". Entonces me distraigo y creo stuaciones que nunca van a pasar en esta vida terrenal. o bueno de mi imaginación esque nadie puede cambiármela, ni la realidad.
Utilizo esta técnica para la mayor parte de situaciones de mi vida. Por ejemplo, considero que es difícil para mí enamorarme de alguien que exista, pero suelo morir de amor, cada día, cada semana, por un rostro al que yo misma le atribuyo una personalidad determinada. y hasta que aquella figura me demuestre lo muy equivocada que estoy, puedo seguir jugando a que estoy loquita por sus huesos. Incluso hay veces que, aunque esté claro que un hombre concreto es contrario a lo que yo decido que sea, me ciego y soy capaz de sufrir interminablemente por un amor que ni siquiera existe. Es para morirse de la risa.
Cuando no creo personas, entonces, invento lugares o hechos. Últimamente, mientras venía para casa (cuando no tenía ni boli ni lápiz para escribir, cosa que siempre me pasa. Es un fastidio) se me ocurrió que tal vez podría trabajar de voluntaria en un hospital de niños enfermos, porque conseguí crear una historia de verdad enternecedora: me imaginé entrando y creando para esos pequeños un nuevo mundo, en el que cada uno sería un importante personaje, por supuesto, imprescindible. Seríamos un mundo atacado por continuos malvados que se manifestaban en tristeza y debíamos ganarlos siendo siempre felices, porque así terminaríamos con todo. Realmente viví aquella idea, pensar en todos esos niños con algo nuevo por lo que luchar. E involucrar incluso a los padres cuando los pequeños se encontrasen en situaciones difíciles. Podíamos jugar a que era la bella durmiente que necesitaba felicidad. Y luego creí que era aquello lo único que podía ganar a todo mal físico: la felicidad. No obstante, cuando se lo conté a mis amigos, me tacharon, como siempre, de incrédula y tonta. Ojalá pudiera transmitirles la sensación de paz que me proporcionaría curar a esos pequeños, con los que luego tendría una eterna amistad, gracias a las sonrisas. Pero claro, hay demasiada gente consciente de que vive en la tierra y no entre las nubes, como para darse cuenta de que debe haber algo que falle siempre en mis planes. No entiendo porque casi nunca me dejan ser feliz conmigo debido a lo que imagino. Siempre hay alguien diciendo "vuelve a la tierra" o "que tontería", que me quita la ilusión. En cambio yo creo que obro bien, en cuanto a que tengo ganas de hacer cosas que cambien mi vida de alguna manera. Aunque no salgan como yo misma me las imagino, porque, como sabéis, las cosas nunca suceden como uno las piensa, aunque contengan las mismas ideas.

jueves, 26 de mayo de 2011

Se busca algo, no se sabe lo qué.

-Cariño ¡Hoy quiero hacer algo diferente!
-Lo que tu quieras mi cielo (bostezo), lo que tu quieras.
-Pero hay tantas cosas diferentes para hacer que ya han sido realizadas...son pocos los actos que aún quedan por experimentar. Es deprimente. Lo de no poder hacer algo nuevo, digo. Dejar pasar una vida sin llevarnos una pizquita de gloria, que nuestro nombre solo se grabe en la lápida bajo la que estarán nuestros cuerpos, comunes como todos, pudriéndose y alimentando gusanos. Yo no quiero terminar así. Mira, (se levanta de la cama y corre hacia una estantería llena de libros) Virgilio, Shakespeare... Wilde. Y todos ellos (señala). Hace años que nacieron.
-¿y no están acaso ya podridos cómo cualquier ser humano?
-No... bueno sí, tal vez materialmente no sean más que un montón de polvo mezclado con otras diversas personalidades, pero en espíritu, siguen aquí, en cada una de estas hojas. Sus obras son su eternidad,  el olor de las páginas viejas, su fragancia, cada palabra su carácter y conducta. A veces siento como si realmente los conociera, vaya, más que a muchos otros cuerpos presentes con los que suelo relacionarme a diario. Son unos genios, ¿sabes? sí, claro que lo sabes, qué pregunta más estúpida. Pero si lo son, no es gracias a una conducta uniforme y similar al del resto de los seres humanos. Es su originalidad ¡Ellos han sabido hacer algo nuevo y por eso siguen entre nosotros! Por eso mismo, hoy he decidido crear yo mi propia historia. Pensé... ¿y porqué ellos no y yo sí? Bueno, claro que tal vez no llegue a su nivel de genialidad, pero podría intentarlo. ¿No sería maravilloso poder dejar tu huella para el final de la existencia humana? Claro que, tal vez no esté dotada para ser conocida de esa forma, me dije. Pero si no lo intento nunca sabré si soy capaz de hacerlo. Aunque para ello, tengo que realizar hoy algo diferente, dejar que algo cambie en el monótono transcurso de mi vida, porque basándome en lo que se y en mis experiencias naturales, nunca llegaría a escribir algo que se pudiera considerar nuevo... porque si nunca he realizado yo nada novedoso, si mi vida se limita a lo que habitualmente hacemos todos los seres humanos, no podré sacar ningún tipo de información coherente de mi cabeza para poder escribirla. Ni nada incoherente. Porque mi cabeza está repleta de circunstancias y vivencias tan comunes que lo más original que puede discurrir ya habrá sido pensado por millones de personas ¿no crees?
-Lo que creo es que si te dejaras de tanta charla y volvieras aquí conmigo, podríamos dormir tranquilamente y asumir que vivir entre circunstancias completamente normales también tiene recompensa.
-No, anda, duerme tú, cielo. A mí se me ha quitado el sueño. Me apetece dar una vuelta, necesito discurrir. No, no te preocupes, seguro que vuelvo sin problemas, creo que ya empiezo a orientarme por estos lugares. Que duermas bien (un beso). Buenas noches
-mmmnasnches

martes, 17 de mayo de 2011

desvaríos, producto de la más sana cordura.

he desordenado mi  ordenado  DESORDEN
antes sabía exactamente QUIÉN era
y ahora incluso dudo en QUÉ ES lo que NO soy


Me enorgullecía  Por ser ÚNICA
hasta que Yo misma me convertí en MUCHAS PERSONAS DESORDENADAS
SABÍA CÓMO AGUANTAR LAS LÁGRIMAS AÚN SIENDO TRISTE
y ahora Lloro INCLUSO cuando soy FELIZ


No me hago caso.
desprecio mis propias órdenes
MIENTRAS me DEJO arrastrar 
Por un remolino eterno del QUE ya no se salir




ESCUCHAD MIS ESEOESES SILENCIOSOS
Y VENID A SOCORRERME.

Pues mi victimismo espera, impaciente
una muestra de cariño con extra de azúcar


SOLO PARA SENTIRSE IMPORTANTE
EN ESTE MUNDO 
EN EL QUE GOBIERNA
EL MÁS PROFUNDO EGOÍSMO
EN EL QUE LA 
IGNORANCIA
Se premia


NOTA DE LA AUTORA: No temáis, queridos, no tengáis miedo por esta desgarradora e incomprensible queja hacia lo mundano. No es resultado de un brote de locura, ni causa de una gran desesperación. 
De hecho, es algo que he escrito sin sentimiento. Por el simple hecho de QUEJARME, que parece ser la regla en la que se fundan las amistades y relaciones. Si no enunciásemos lamentos ¿De qué hablaríamos? DEBEMOS cambiar eso ¿no créeis? Sin embargo, podríamos dejarlo para la escritura. Siempre es más apetecible y digno de admiración un texto lleno de melancolía y desgarradora autocompasión



XOXO (GOSSIP GIRL)

lunes, 16 de mayo de 2011

Para mi futuro y perfecto marido.

Me gustará mucho cuando, al llegar del trabajo, me cierres los ojos dispuesto a darme una sorpresa y me susurres "te quiero" en el oído. Y me beses, de forma romántica, pero con la fiereza que no habremos perdido tras dos décadas de convivencia y matrimonio.
Protestaré, entre risas, cuando decidas sacarme a bailar aún sabiendo que haremos el ridículo debido a nuestra escasa coordinación de pareja artística. Pero seguiré tus pasos, ocasionando risas mientras chocamos contra los demás presentes a  nuestro alrededor.
Cuidarás tan bien a los niños, que querrán ser como tú. A veces, conseguirás que os regañe a los tres por ser demasiado bueno con ellos y ser partícipe de sus travesuras y caprichos, y me sonreirás con tu cara de disculpa, esa cara contra la que nunca podré luchar, hasta dejarme desarmada y entonces, te mostrarás responsable e indicarás a los niños que deben irse a la cama, o que no les comprarás aquel juguete (y fingiré no haber visto el guiño complice que les lanzas tras expresarles lo que yo quiero oir con falsa autoridad mal disimulada).
Te diré que te cortes el pelo cuando se convierta en una mata desordenada, y me harás caso inmediatamente, sin perder nunca la sonrisa. Ronronearé de forma suave al ver tu incipiente barba de dos días resultado de la pereza de afeitarse a menudo y jugaré con mi dedo en tu cuerpo mientras te aseguro que no hay hombre que más me guste que el que se encuentra en ese momento a mi lado.
Claro que discutiremos, pues no seremos la familia perfecta. Y lo haremos con mucha fuerza, porque los dos querremos tener la razón en diversos temas. Pero pronto nos arrepentiremos de los gritos, nos disculparemos y haremos lo que con ningún otro hombre había sido capaz de hacer con tanta facilidad y placer. Y después, desnudos, en la cama, nos prometeremos que nunca va a terminar, que siempre estaremos juntos y planificaremos escapadas al fin del mundo, aún sabiendo que nunca las iremos a realizar.
Me gustará que escribas mejor que yo, sobretodo cuando me digas que soy tu musa. Me llevarás al teatro todos los viernes por la tarde, mientras dejamos a los niños con la abuela y en navidades, me regalarás los regalos más originales que en mi vida habré visto, lo que me causará unas cuantas risas y quererte un poco más.
No tendremos mucho dinero, el suficiente para vivir sin deudas, pero no tanto como para permitirnos enviar a los niños al mejor colegio privado de toda Galicia.
Pablo se parecerá mucho a tí, tendra tu pelo castaño, ondulado y desordenado y su nariz estará también repleta de pecas. En cambio tendrá mis ojos, más claros. Será un chico muy apuesto y al llegar a la etapa de la pubertad nos causará unos cuantos problemas por traer a sus chicas a casa a escondidas.
Eva será tímida y en aspecto, la fusión de uno con el otro. No dirá muchas palabras, pero le encantará escuchar cualquier historia. Será un genio de las matemáticas y le gustará el teatro. Nunca nos dará problemas.
Viviremos de un modo tradicional, tal vez un poco cursi para la opinión de jóvenes que aún no han alcanzado los veinte años, pero ¿sabes qué? seremos felices.
Te querré, te querré mucho.

domingo, 15 de mayo de 2011

Sgt.Pepper's Lonely hearts club band

Estimado cliente:
Si está leyendo esto, probablemente será debido a que quiere formar parte del club de los corazones solitarios del Sgt.Pepper. Si es así, le rogamos, por favor, siga el documento. En caso de estar prometido/a o casado/a o, simplemente, con pareja, le aconsejamos que, si lo que pretende es ser libremente feliz, escápese de sus brazos mientras duerma y venga a pedirnos auxilio.
Las bases de nuestro club son sencillas:
  • Un miembro del Sgt.Pepper's Lonely hearts club band debe estar loco y completa e inocentemente feliz
  • La primera es  la única regla
Aprovechamos para recordadle nuestros valores fundamentales, que aprenderemos a lo largo de la estancia en nuestro club: autoestima, independencia, amistad y solidaridad.

(NOTA: Cursis atontados y enamoradizos tienen prohibida la entrada)

Un afectuoso abrazo

Sara Fernández Baldomir, secretaria general de Sgt.Pepper's Lonely hearts club band

miércoles, 11 de mayo de 2011

los hombres, los jodidos hombres.

¡Pues claro que me gusta que se fijen en mí! qué pregunta más absurda. Personalmente, no conozco a nadie que odie que otros le quieran, aunque, vaya, en este mundo siempre hay excepciones (desde que sé que hay personas que odian el chocolate ya me espero de todo), pero desde luego, no es lo normal. Y no quiero desvaríar y meterme en temas más profundos como qué es exactamente lo normal, de lo que tengo mucho que decir, puesto que hoy he decidido hablar únicamente (por lo menos intentarlo) de aquello a lo que algunos llaman sentimiento, razón o capricho, mira tú. El centro de nuestra vida, vaya (ya sabeis, el sexo y todas esas cosas superficiales que taaaanto aprecian los humanos). ¿que porqué lo hago? no, si de preguntas y explicaciones a todos lo que los seres humanos hacemos, no existiría ningún problema de escasez. Pues porque me sale del órgano femenino que tanto placer parece causarnos y que cada mes nos recuerda que existe de forma dolorosa y sangrienta (Vaya manera más absurda de llamar la atención, digo yo).
Me gustan los hombres, ¡me encantan! eso mismo pensé esta mañana mientras desayunaba en apacible silencio. Lástima que aún no conozca a ninguno al que realmente pueda considerar como tal, hombre ¡joder! que no se que ocurre últimamente en la mente masculina, que se están ablandando los muy cerdos (porque cerdos nunca dejarán de ser), como si la masculinidad se encontrara en una situación de peligro de extinción.
Muchos que si cremitas por aquí, piercings por allá, que cuidado que me pongo bien la gomina que con estos pelos no puedo salir o que no debería ir a la playa sin depilarme... ay por dios. El resto de mujeres parecen estar contentas de la femenidad creciente que ronda entre sus pretendientes, pero yo no, en absoluto. Imaginaos, realizar acciones "de mayores" con un hombre que tenga menos pelos en el cuerpo que tú ¡pero bueno, chicos! que por algo realmente atractivo que poseiais, lo estáis aniquilando con tantas cremas antiacné y pantalones ajustados. Parece que esto del feminismo, de la igualdad y otras cosas, os ha afectado demasiado a la cabeza. Pero vamos a ver, ¿qué de malo hay en la dedicación absoluta al fútbol, al sexo y los coches, eh? tranquilos, que para el resto de cosas productivas en la vida ya las hacemos nosotras, el género femenino (excepto las tareas de la casa. Ahí claro que debe de haber igualdad, pero ¡en la estética no!).
Yo en el fondo soy una romanticona, pero joder, la sensibilidad que ahora adoptasteis como rasgo de madurez me hace vomitar arcoiris ¡si esque una hoy en día no puede ser cursi, como le corresponde por naturaleza, que todo el azúcar pareceis poseerlo vosotros! Y claro, una no puede sufrir de amor en paz si soy vosotros los que terminais llorando por cualquier cosa.
Luego mis amigas se asombran cuando me enamoro del primer yonqui que descansa en un portal ¿acaso vuestros hombres son mejores? por lo menos ellos, aunque nunca vayan a terminar sus estudios, aunque su límite de vida esté en los veinte años y aunque muchas veces huelan a nauseabunda suciedad, tienen un poco de orgullo, chicos. A ver si los que os tachais de guays espabilais un poquito que, de verdad, así no se puede estar.
Una vez estuve encaprichada con un chico. Y todavía, mira tú, que llevo casi media vida sin verlo, me estremece pensar en su pelo despeinado, en las manchas de su cara, en su jodido cuerpo no impregnado de aceite ni lleno de artificiales músculos producto de desaprovechar su vida propia dándole a las pesas del gimnasio como si se les fuera la vida en ello. Además, iba descamisado ¡y casi siempre llevaba la misma ropa!, lo más parecido a un hombre que he visto en años. Y os juro que lo llego a tener aquí y bueno, le haría demostrarme hasta que punto es tan macho cabrío, si tanto aparenta. En cambio el resto, pequeños saltamontes, ¿a vosotros quien os quiere?
Espero que no hayais soltado unas pocas lagrimillas al leer este texto, porque no podría soportar que se os corriese el rimel, chicos.

lunes, 9 de mayo de 2011

Un nuevo blog. Y como siempre, el mismo reto: Encontrar el inicio perfecto para luego seguir escribiendo confiada y con orgullo.
Desde luego, no debería preocuparme. No soy nueva en esto. Aún así me siento una virgen en el tema de los saludos, es algo que no ha terminado de cuajar en mis textos y, desgraciadamente, se ha disipado el rumor de que toda buena construcción de palabras (véase novelas, cuentos infantiles, relatos eróticos, ensayos o simplemente entradas en páginas web) ha de tener un ilustre comienzo.
La verdad es que hoy en día, no me sobra el tiempo. Tal vez, paradójicamente (oh, como me gusta esa palabra) he decidido crear otro blog más, la presión es lo que los hace mágicos e interesantes (por lo menos para uno mismo. Porque, vamos a ver, si ni siquiera yo misma soy capaz de leer lo que escribo, ¿quién se va a interesar en hacerlo? Sería otro cantar si viviera en inglaterra y estados unidos, por eso del ingles, el idioma universal. Allí habría más gente aburrida dispuesta a perder parte de su día escuchando mis quejidos y sandeces, pero no aquí, en España, que parece que todo lo llevamos con prisa y sin cuidado). Qué se yo. He dejado, ya hace años de intentar comprender qué se me pasa por la cabeza cada vez que realizo una acción que carece de sentido.
La cuestión es esa: poco tiempo, mucho trabajo para encontrar un buen saludo. Porque eso lleva sus minutos. ¿O creeis  que no me he pasado mi tiempo, con la página de "Nueva entrada" abierta, borrando cada palabra que previamente escribía, porque no correspondía con un buen comienzo?
En los demás blogs fue fácil. Pero cuando tienes dos recursos y los has gastado (y, claro, pretendes no ser excesivamente pesada), te encuentras frente al tercero in albis. Claro que podría hacer lo mismo que en los otros, porque ¿quién va a ponerse ahora a comparar comienzos? personalmente, si hay algo que no leo yo en los blogs es la primera entrada, tal vez por eso sepa tan poco de su realización.
No quiero hacer lo mismo, ya no solo por orgullo, sino porque me cansa utilizar siempre los mismos temas (desde luego, con esto quiero decir, que no los he utilizado únicamente como entradas primeras de mis blogs) una y otra vez y luego presumir de original. El "Hola, me presento y hago ver lo patosa que soy porque eso resulta gracioso" es demasiado agobiante . Y comenzar con un texto, sin ninguna explicación (esa ha sido mi segunda opción, además con un texto ya escrito en otro blog ¡qué falta de seriedad!) está bien cuando es el primer blog que escribes. Porque realizar este sin ninguna explicación previa de porque lo abro (tenga o no tena, siempre se puede inventar) sería contraprudente y no estoy yo aquí para parecer que lo que pretendo es llamar la atención infantilmente con todas mis páginas (desgraciadamente, poca gente cree esta afirmación).
Debería bastarme con poner mi nombre (todos lo conoceis, y quien no sepa quién soy no estará leyendo esto, me haría mucha gracia ver como alguien encuentra este sitio sin que yo se lo indique) y lo que me gusta. Algo así como "el chocolate, los hombres, los beatles y cantar en la ducha",es decir,lo mismo que cualquier joven de 18 años y vida propia comparte. Pero si lo que pretendo hacer es algo original e impactante, no debería comenzar por lo de siempre, porque si mis otras dos entradas eran poco originales, esta tercera se llevaría el primer puesto.
En cuanto a lo de impactar con mi comienzo, creo que lo dejaré para otro día. He divagado demasiado  y, como he dicho, no me sobra el tiempo para borrar lo que he escrito y rehacer algo que parezca natural y sotisficado. 
No puedo quejarme, pues me ha salido, finalmente, una entrada natural, carente de artificios dañinos, semejantes al contacto de unas largas uñas y un encerado.
Así que, aquí os dejo con mi nueva creación (a la que solo me falta decirle "levántate y anda" para que parezca real, comoel David de Miguel Ángel):

Muy buenos días (más bien tardes. Siempre me he preguntado porqué no podemos decir "día" durante toda la jornada diurna, si es a eso a lo que se refiere)

(Aplausos)

Pd: Con todas estas cosas, se me ha olvidado añadir lo que quería decir principalmente. Este blog ha sido creado con la intención de escribir en él cosas maravillosas. Ya sabeis, como los beatles, el chocolate, los hombres, cantar en la ducha....
de lo que los otros dos blogs carecen.

AAAAAAAAAAAACHIS!