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lunes, 16 de mayo de 2011

Para mi futuro y perfecto marido.

Me gustará mucho cuando, al llegar del trabajo, me cierres los ojos dispuesto a darme una sorpresa y me susurres "te quiero" en el oído. Y me beses, de forma romántica, pero con la fiereza que no habremos perdido tras dos décadas de convivencia y matrimonio.
Protestaré, entre risas, cuando decidas sacarme a bailar aún sabiendo que haremos el ridículo debido a nuestra escasa coordinación de pareja artística. Pero seguiré tus pasos, ocasionando risas mientras chocamos contra los demás presentes a  nuestro alrededor.
Cuidarás tan bien a los niños, que querrán ser como tú. A veces, conseguirás que os regañe a los tres por ser demasiado bueno con ellos y ser partícipe de sus travesuras y caprichos, y me sonreirás con tu cara de disculpa, esa cara contra la que nunca podré luchar, hasta dejarme desarmada y entonces, te mostrarás responsable e indicarás a los niños que deben irse a la cama, o que no les comprarás aquel juguete (y fingiré no haber visto el guiño complice que les lanzas tras expresarles lo que yo quiero oir con falsa autoridad mal disimulada).
Te diré que te cortes el pelo cuando se convierta en una mata desordenada, y me harás caso inmediatamente, sin perder nunca la sonrisa. Ronronearé de forma suave al ver tu incipiente barba de dos días resultado de la pereza de afeitarse a menudo y jugaré con mi dedo en tu cuerpo mientras te aseguro que no hay hombre que más me guste que el que se encuentra en ese momento a mi lado.
Claro que discutiremos, pues no seremos la familia perfecta. Y lo haremos con mucha fuerza, porque los dos querremos tener la razón en diversos temas. Pero pronto nos arrepentiremos de los gritos, nos disculparemos y haremos lo que con ningún otro hombre había sido capaz de hacer con tanta facilidad y placer. Y después, desnudos, en la cama, nos prometeremos que nunca va a terminar, que siempre estaremos juntos y planificaremos escapadas al fin del mundo, aún sabiendo que nunca las iremos a realizar.
Me gustará que escribas mejor que yo, sobretodo cuando me digas que soy tu musa. Me llevarás al teatro todos los viernes por la tarde, mientras dejamos a los niños con la abuela y en navidades, me regalarás los regalos más originales que en mi vida habré visto, lo que me causará unas cuantas risas y quererte un poco más.
No tendremos mucho dinero, el suficiente para vivir sin deudas, pero no tanto como para permitirnos enviar a los niños al mejor colegio privado de toda Galicia.
Pablo se parecerá mucho a tí, tendra tu pelo castaño, ondulado y desordenado y su nariz estará también repleta de pecas. En cambio tendrá mis ojos, más claros. Será un chico muy apuesto y al llegar a la etapa de la pubertad nos causará unos cuantos problemas por traer a sus chicas a casa a escondidas.
Eva será tímida y en aspecto, la fusión de uno con el otro. No dirá muchas palabras, pero le encantará escuchar cualquier historia. Será un genio de las matemáticas y le gustará el teatro. Nunca nos dará problemas.
Viviremos de un modo tradicional, tal vez un poco cursi para la opinión de jóvenes que aún no han alcanzado los veinte años, pero ¿sabes qué? seremos felices.
Te querré, te querré mucho.

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